Relaciones Parte 2.5
Cuando tenía alrededor de siete años, mi
sueño era que algún día cuando fuera mayor llegaría un príncipe muy guapo y me
rescataría, nos casaríamos y viviríamos felices para siempre. Quien de pequeña
no soñó algo así, o talvez mi mamá me traumo con las películas de princesas.
Hubo un punto en el que mi familia me dijo que los finales felices no existen,
que mi príncipe nunca iba a llegar. Que esos son sólo cuentos de hadas, en la
vida real nada es como en las películas. Debemos sufrir para obtener lo que queremos.
Hoy en día muy en el fondo de mí corazón
aun creo en los finales felices. Creo que eso es lo que me hace ser como soy,
una hopeless romantic que aún cree que la van a
venir a rescatar. Pero de una torre o algo así, si no recatar de mi misma.
“Estoy enamorado de ti, y no me apetece privarme del sencillo placer de decir la verdad. Estoy enamorado de ti y sé que el amor es un grito en el vacío, que es inevitable el olvido, que estamos todos condenados y que llegará el día en que nuestros esfuerzos volverán al polvo. Y sé que el sol engullirá la única tierra que vamos a tener, y estoy enamorado de ti.” ― John Green
Mi última relación me enseñó que nunca
terminas de conocer a alguien, además de que una vez que todo termina,
comienzas a notar los defectos o las cosas que te molestan acerca de esa
persona. Los defectos siempre estuvieron ahí sólo que nunca los queremos ver,
pero una vez que ya no hay nada que te conecte a esa persona es como si
comenzaran a brotar. Mi relación no fue de color de rosa, en ocasiones me
arrepiento de mis decisión de andar con él, creo que él me llevo a amarme y
odiarme todo al mismo tiempo. Recuerdo que cuando empezamos a andar, él ni
siquiera me gustaba tanto. Pero con el tiempo me terminó de conquistar. El
único problema es que él nunca me entendió como yo hubiera querido. Tengo muy
clavado en mi mente la vez que me dijo que yo en verdad no lo amaba, pero como
no lo iba a amar si lo ponía a el sobre todo, hasta sobre mi propia familia.
Porque para esto ellos ni siquiera querían que anduviera con él, entonces como
me podía decir que no lo quería. Terminamos muchas veces, pero algo en mí
siempre regresaba a él. Después de que terminamos definitivamente, lo volví a
buscar y hablar con él pero ya nada era igual, cada quien había tomado su
rumbo. Yo perdí mi tiempo con otros chicos tratando de que fueran por lo menos
algo parecido a él. Llegamos al punto en el que decidimos mejor alejarnos
totalmente el uno del otro porque al parecer ya no somos los mismos, no
queremos lo mismo y cada quien ha hecho de su vida algo distinto.
Dejar
ir a alguien puede ser muy doloroso, se crea un hoyo negro en nuestro corazón
pues ellos son han llevado parte de él. Pero tengan por seguro que el tiempo lo
cura todo, y aunque él y yo ya no nos hablamos sé que puedo contar con él para
lo que sea. Estar enamorado/a es algo hermoso, pero en ocasiones ocupamos la
soledad para valorar el estar con alguien…
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